miércoles, 9 de julio de 2008

Cuatro de cada diez adultos en Colombia han presentado alguna vez en su vida un trastorno mental

Según la Asociación Colombiana de Psiquiatría, el 16 por ciento de ellos lo ha tenido en el último año y el 7,4 por ciento en el último mes.
Dentro de esas alteraciones la más común es la ansiedad (incluido el estrés postraumático), seguida por los trastornos del ánimo (depresión y enfermedad bipolar) y el consumo de sustancias psicoativas (alcohol y otras drogas).
"Lo preocupante es que hoy en el país solo un 10 por ciento de las personas que necesitan tratamiento para estos problemas lo recibe de manera adecuada", Carlos López Jaramillo, presidente de la Asociación.
Rodrigo Córdoba, psiquiatra y vicepresidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas, afirma que, por sus características, el país está más expuesto que otros en la región a factores de violencia y estrés que hacen que su población sea más vulnerable a trastornos del ánimo, que desembocan en problemas graves, como el suicidio.
La semana pasada, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses reveló en su publicación Forensis que "entre el 2006 y el 2007 se presentaron 1.171 suicidios, 20 casos más que en el 2006". El grupo de edad más afectado es el de personas entre los 20 y los 24 años, aunque empieza a ser inquietante el incremento de este fenómeno entre los adultos de 70 a 74 años.
Más preocupante aún resulta el hecho de que, de acuerdo con estimados de la Organización Mundial de la Salud, por cada persona que comete suicidio, hay diez que lo intentan.
Ambos expertos coinciden en que en el país hay falencias serias en cuanto al manejo de la enfermedad mental, tanto en la detección temprana como en el tratamiento. López asegura que los medicamentos contenidos en los planes de salud (POS) tienen un atraso de casi 30 años, "no solo son pocos sino que están desactualizados", dice.
Las cifras son dicientes: solo el 5 por ciento de las personas que abusan de sustancias psicoactivas y el 14 por ciento de los que padecen trastornos del estado de ánimo, acceden a servicios especializados.
La Asociación ha venido trabajando con el Ministerio de la Protección Social en una política de salud mental, suprasectorial, que permita orientar la labor del Estado y de la sociedad civil para mejorar las condiciones de acceso a los tratamientos.
El Ministerio, por su parte, recordó que en la Ley 1122 (reforma de la Ley 100) quedó estipulado que los entes territoriales, locales y departamentales están en la obligación de desarrollar un plan prioritario de salud mental, acorde con sus diagnósticos específicos. En manos de los entes de control queda hacer el seguimiento para establecer si esto se cumple o no.
Anualmente, tres tres de cada diez personas en el mundo sufren alguna enfermedad mental
La prevalencia de estos problemas de salud es de tal tamaño, que se calcula que el 14 por ciento de todos los males diagnosticados en el planeta son neuropsiquiátricos.
Sin embargo, más de un tercio de las personas con esquizofrenia y la mitad afectada por cualquier otro trastorno de este tipo no reciben ningún tratamiento, y el 90 por ciento de los países en desarrollo tienen vacíos terapéuticos graves.
Estos resultados se desprenden de un análisis hecho por la revista The Lancet sobre el tema, a partir de varios artículos elaborados por especialistas en salud mental de todo el mundo.
Al estigma social que significa tener un problema de salud mental, se suma el desconocimiento que hay entre las personas sobre los factores de riesgo y los signos y síntomas de alarma que deben tenerse en cuenta.
Un vistazo a algunos casos
Javier, bogotano de 19 años, no intuyó que el malestar, la tristeza y la falta de ganas de vivir que lo afectaban desde hacía semanas pudieran ser realmente peligrosos, hasta que trató de suicidarse: "Como vivía aburrido, achantado y sin ganas de nada, mi novia me zafó; esa noche me tomé una botella de guaro y, sin saber por qué, me entró la idea de matarme; entonces me tomé un poco de pastillas", dice.
Cuando despertó ya estaba en la clínica, rodeado de médicos, "vino el psiquiatra y me examinó. Hasta a mí me parecía absurda la cosa, porque yo vivía tranquilo, me iba bien en la universidad, no tenía problemas con mis papás y mi novia había sido una bacana conmigo. Después de hablar largo con el psiquiatra concluyó que yo era bipolar y que necesitaba un tratamiento urgente. Yo todavía como que no me la creo. No esperaba nada de esto".
'La depresión me quitó las ganas de vivir'
Gloria, 34 años, ama de casa
"Sentía cada día que las cosas cada vez me interesaban menos; dormía mal, me despertaba muy temprano y, por consiguiente, estaba cansada e irritable todo el día. No era raro que, de un momento a otro, empezara a tener problemas con mi marido. Eso me llevó por fin a consultar con un médico que me formuló vitaminas para el cerebro; lo cierto es que no mejoraba. Mis días eran terribles. Curiosamente, una vecina que me escuchó me dijo que lo mío podría ser depresión y que lo mejor era consultar con un psiquiatra. Eso hice. El especialista me diagnosticó depresión mayor y me recetó medicamentos y terapia; la mejoría no fue inmediata, solo sé que un día me di cuenta de que volví a ser la que era".
'Sentía que la única opción era matarme'
Juan Carlos G., contador público, 42 años
"Soy casado, tengo un hijo de 8 años y trabajo en una entidad bancaria hace 10 años. Hace dos meses comencé con una tristeza marcada, nada me atraía ni disfrutaba; empecé a bajar de peso, no me concentraba en el trabajo, me sentía excesivamente lento; después presenté un insomnio severo, podía pasar la noche sin dormir. Como al mes y medio de esto ya tenía la idea de que vivir no tenía sentido, que era mejor morirme y que la única opción era matarme, lanzándome desde mi apartamento, que queda en un piso 12. Me sentí muy mal, pues a pesar del amor que sentía por mi esposa y mi hijo, y sabiendo el dolor que les causaría, al final creía que estarían mejor sin mí. Decidí comentarlo una noche con ella, consultamos inmediatamente y en cuestión de días de iniciado el tratamiento que me recomendó el psiquiatra, empecé a sentirme mejor. Hoy entiendo la posibilidad de que ciertas enfermedades como la depresión lleven a las personas a suicidarse y no que es una cuestión de falta de voluntad".

Tomado de el periodico EL TIEMPO Bogotá colombia apartado salud

1 comentario:

jaime velosa dijo...

Eso solamanete considerando la definicion -cerrada, rigida y limitada -de lo que constituye el concepto "transtorno mental". Mas alla diria que "una salud mental" en terminos quizas de respeto y reconocieminto a los otros y al orden social, de algun nivel de implicacion y responsabilidad subjetiva- de que yo medianamente sepa que y porque asumo las cosas...- etc es vital paea una vida mejor.